Teresópolis - La selección brasileña recibió hoy el consuelo de Neymar, su principal figura, y de decenas de aficionados, tras la histórica derrota por 7-1 contra Alemania que dejó al equipo anfitrión fuera de la final del Mundial.

La llegada del astro del Barcelona, apartado del equipo por una lesión en la columna vertebral, fue un bálsamo para la selección brasileña 48 horas después de dejar el estadio Mineirão entre lágrimas y desconsuelo.

Neymar se abrazó a sus compañeros y les transmitió su apoyo; a cambio, recibió una camiseta de la selección firmada por todos sus colegas, que no dudó en enfundarse durante la rueda de prensa posterior al entrenamiento.

Con el jovial atacante volvieron las bromas y las sonrisas al césped de la Granja Comary, por primera vez después del varapalo histórico, la derrota más contundente que Brasil ha sufrido en los casi cien años que han pasado desde la fundación de la federación nacional.

"No tengo vergüenza de formar parte de este equipo", recalcó con firmeza el delantero, que a sus 22 años tiene un gran peso en el vestuario de la selección y que no dudó en mirar al futuro.

Neymar no minimizó los hechos y calificó la derrota ante Alemania como un "fracaso", pero animó a sus colegas a levantar la cabeza y luchar por la victoria contra Holanda en el partido del tercer y cuarto puesto que se jugará el sábado en Brasilia.

En ese partido, Neymar estará presente junto al resto del equipo en el estadio Mané Garrincha y, si quiere, podrá sentarse en el banquillo como un jugador más, ya que pese a su lesión, no ha sido dado de baja de la delegación.

Toda la delegación brasileña, con Neymar incluido, viajarán mañana a Brasilia, después de hacer un último entrenamiento en Teresópolis, al que también asistirá el '10' de la Canarinha.

Además de Neymar, Brasil pudo sentir en el entrenamiento de hoy el apoyo de su afición, que en la madrugada del miércoles le brindó un frío recibimiento en Teresópolis después de la paliza contra Alemania.

Decenas de aficionados, en su mayoría niños y adolescentes, se agolpaban hoy de nuevo junto a la verja que separa las canchas de la Granja Comary de la calle de una urbanización privada, de acceso restringido, a pesar de la lluvia y el frío de esta tarde invernal en la sierra de Río de Janeiro.

El público llevaba banderas y carteles de apoyo al equipo, en algunos de los cuales se podía leer "Gracias selección" o mensajes dirigidos a algunos futbolistas en particular.

También corearon en repetidas ocasiones "yo soy brasileño con mucho orgullo y mucho amor", la canción que siempre entonan los brasileños en los estadios para animar a su selección, ya sea de fútbol, voleibol o baloncesto.

Algunos jugadores que corrieron por la cancha secundaria, la más próxima a la valla, retribuyeron el cariño de los aficionados con un saludo.

El sábado los jugadores brasileños tratarán de seguir el consejo de Neymar, que hoy les instó a "levantar la cabeza" para terminar el Mundial con una "sonrisa" a pesar de reconocer que el recuerdo de la derrota contra Alemania perdurará durante generaciones.